domingo, 7 de julio de 2013

Escapatoria

Grité tan fuerte como podía. Pero fue imposible, nadie me escuchaba, era invisible frente a los que me rodeaban. Me sentía sola de una manera extraordinaria, hasta que de la nada apareció de improvisto aquella voz que me degradaba lentamente. Lo mas misterioso es que yo no la llame, yo no le di aviso de que me sentía fatal. Lo mas seguro es que ella lo presintió y vino, vino a atacarme como siempre.
- Eres un idiota- susurro
- Cállate, tan solo calla- le rogué
- Deberías hacerlo rápido, total a nadie le importas-
- ¿Por que me atacas? Que te he hecho- solloce
- Aquí nadie te ataca, ENTIENDE. Eres tu la que se ataca. Eres tu  quien me creo y me dio vida-
- CÁLLATE DE UNA VEZ!- grite
-  HAZLO!-
Se desvaneció lenta y dolorosamente en las entrañas de mi subconsciente.
Estaba perdida, ya no daba más. Había soportado por mucho tiempo aquel dolor que llevaba en el medio de mi pecho, aquel vació que no se podía rellenar con nada, ni con la más mínima presencia de afecto y cariño.
Debía hacer algo y estaba decidida.
- LO HARÉ!- grite
. Pensé mucho mas rápido de lo común, me llegue a sorprender de como mis ideas se unieron sin ningún problema, ahora todo tenia sentido, me estaba liberando de aquel vacio infernal.
Baje las escaleras velozmente y entre al baño. Me observe frente al  espejo.  ¿Que era lo que lograba visualizar? Veía a un cuerpo, si, un cuerpo. Esto no podía ser definido como una persona, las personas sonríen y tienen sentimientos. Mientras que yo soy un saco, soy un cuerpo vacio, sin nada que me motive a seguir adelante. Mis ojos no tenían aquel brillo que presentaba aquella foto en el living. Era unos ojos cansados de tanto batallar contra mi peor enemigo.
 Abrí el botiquín y tome un sin fin de medicamentos entre ellos antidepresivos, estimulantes y antibióticos.
No podía creer que estaba a punto de liberarme de mi tortura. Dormiría por siempre. ¿Estas feliz? Aquella pregunto sucumbió mi mente retorcida. ¿Que si estaria feliz? No lo sé, estaria tranquila eso si es seguro, de que dormiria, mucho mejor aun, pero ¿feliz?, no estaba segura, preferi omitir como una total cobarde.
 Abri la llave del agua caliente, espere a que se temperara a mi gusto, me desveti y percibi la ultima brisa que me brindaba y me meti en la bañera dejando las pastillas a un lado..
Empece con dos, luego se multiplicaron al cuadruple. Senti sueño, pero segui. Aunque no queria mas, me boligaba a hacerlo.
-Ya, vamos por las ultima- dije dandome aliento
-3...
-2...
-1...
-1...
-1...
                                                                                                                                Adios...

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